NUEVA YORK A MIS PIES
| En el piso 80 del Empire State |
Muchas veces había intentado imaginarme cómo sería subir hasta allí y ahora que estaba a punto de comprobarlo, casi no me lo podía creer. Tuve mariposas en el estómago durante todo el tiempo que el ascensor del Empire State tardó en llegar al piso 80. Cuando por fin se abrieron las puertas y pude salir al observatorio, la primera sensación que recuerdo fue la de quedarme sin respiración. Lo que tenía delante de mis ojos era tan increíble que, aun mirándolo, me parecía imposible. Tenía los pies en el suelo pero, aun así parecía que estaba volando. Todo Nueva York estaba allí abajo y, ahora, en lugar de parecer la ciudad inmensa e impresionante que era, parecía más bien una pequeña maqueta.
| Nueva York como una pequeña maqueta |
Cada uno de los cuatro lados del edifico mostraba una vista diferente, pero todas eran impresionantes. Mi favorita fue la primera que vi, la que enseñaba la zona principal de Nueva York: una enorme maraña de edificios y calles que formaban una especie de laberinto que no parecía tener salida. Los rascacielos, que desde allí parecían miniaturas, eran todos diferentes en forma, tamaño, incluso color. Unos eran muy delgados y alargados y parecían agujas o pináculos, mientras que, otros, mucho más, anchos y compactos, me recordaban a cajas de zapatos de diferentes tamaños e incluso, los más pequeños, a cajas de cerillas.
| Nueva York, una maraña de edificios y calles |
Me llamó la atención una mancha verde que había al fondo y que daba un bonito toque de color y rompía la monotonía de tanto gris y tanto tono ladrillo. Parecía un campo de fútbol en miniatura pero no, era algo mucho más grande, era Central Park, un inmenso parque con lagos dentro que, desde allí, no parecía tan inmenso. A ambos lados, dando también un toque de colorido que alegraba la vista, había lo que a mí me parecieron dos bonitos arroyuelos azules que resultaron ser el río Hudson y el East River, los dos ríos que rodean la ciudad y que parecía que la abrazaban.
Al fondo y en línea recta desde donde yo estaba, justo donde la ciudad parecía terminar, había un edificio que me hizo fijarme en él muy especialmente por varias razones: porque era el más alto de todos, por la larga antena que lo remataba y porque me pareció que estaba sin terminar. Era un rascacielos con una historia triste que estaban construyendo en el mismo lugar donde una vez estuvieron las Torres Gemelas, antes de ser destruidas por un atentado terrorista y, realmente, estaba sin terminar. Creo que en el momento en que conocí su historia, ese edificio se convirtió en mi favorito aunque, de todos modos ya me había llamado la atención por sí solo.
| Nueva York entre dos ríos |
Al fondo y en línea recta desde donde yo estaba, justo donde la ciudad parecía terminar, había un edificio que me hizo fijarme en él muy especialmente por varias razones: porque era el más alto de todos, por la larga antena que lo remataba y porque me pareció que estaba sin terminar. Era un rascacielos con una historia triste que estaban construyendo en el mismo lugar donde una vez estuvieron las Torres Gemelas, antes de ser destruidas por un atentado terrorista y, realmente, estaba sin terminar. Creo que en el momento en que conocí su historia, ese edificio se convirtió en mi favorito aunque, de todos modos ya me había llamado la atención por sí solo.
| La Estatua de la Libertad |
Y este increíble espectáculo que acabo de describir es lo que vieron mis ojos nada más salir al observatorio del Empire State. Una experiencia que me dejó con la boca abierta y un auténtico sueño hecho realidad.
ok
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